‘Arquers contra el Càncer’ galardonado en los premios 100×100 de la Fundació Dénia
La Fundació Dénia, a través de los Premis 100×100, ha otorgado el tercer premio a Arquers contra el càncer, un proyecto conjunto de Amunt contra el Càncer y el Club d’Arquers de Pedreguer que utiliza el deporte como herramienta de recuperación física, emocional y social para mujeres operadas de cáncer de mama.
Más allá del reconocimiento y su cuantía económica, este premio nos brinda la oportunidad de explicar con profundidad un proyecto que nace de una necesidad real y poco visible: qué ocurre después del tratamiento oncológico y cómo el deporte puede convertirse en un espacio de recuperación más allá del ámbito clínico.
Un reconocimiento compartido desde lo local
Desde Amunt contra el Càncer queremos felicitar a todos los proyectos premiados en esta edición de los Premis 100×100. Formar parte de esta convocatoria supone reconocer el valor del trabajo social que se realiza desde el territorio, con impacto directo en la vida de las personas.
Nuestro agradecimiento a la Fundació Dénia no es solo por el tercer premio concedido, sino también por haber considerado Arquers contra el càncer como finalista en una convocatoria que pone el foco en iniciativas que combinan compromiso social, sostenibilidad y mejora de la calidad de vida.
El después del cáncer de mama: una etapa poco visible
Cuando finaliza el tratamiento del cáncer de mama, el proceso médico puede darse por concluido. Sin embargo, para muchas mujeres comienza una etapa igual de determinante: la recuperación de la relación con su propio cuerpo.
Tras la cirugía, especialmente cuando existe afectación ganglionar, el brazo del lado intervenido suele presentar limitaciones de movilidad, rigidez, sensación de fragilidad y miedo al movimiento. Acciones cotidianas como cargar peso, estirarse o practicar actividad física dejan de ser automáticas.
La rehabilitación clínica es fundamental para recuperar funcionalidad, pero no siempre aborda una dimensión clave del proceso: la confianza corporal. Volver a confiar en que el cuerpo puede moverse con seguridad es un paso imprescindible para recuperar la normalidad.
¿Por qué el deporte y en especial el tiro con arco es clave en la recuperación?
La evidencia científica muestra que la actividad física supervisada en supervivientes de cáncer de mama se asocia de manera consistente con mejoras en la calidad de vida, la funcionalidad y la percepción corporal.
Además, estudios recientes indican que los programas que combinan entrenamiento de fuerza progresivo y actividad aeróbica mejoran la fuerza del miembro superior, reducen la discapacidad funcional y contribuyen a prevenir o manejar el linfedema, una de las complicaciones más frecuentes tras el tratamiento del cáncer de mama.
El deporte, cuando se plantea con criterio y supervisión, no solo favorece la recuperación física, sino que también tiene un impacto directo en la autoestima, la autonomía y la percepción del propio cuerpo.
El tiro con arco como herramienta fundamental tras la cirugía
El tiro con arco reúne una serie de características que lo hacen especialmente adecuado en esta etapa del proceso:
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Es un deporte de bajo impacto, con control total del gesto y de la intensidad.
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Permite un trabajo progresivo del brazo, combinado con postura, coordinación y respiración.
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Requiere concentración, calma y presencia, favoreciendo una relación más consciente y positiva con el cuerpo.
Desde el punto de vista funcional y emocional, el gesto de sostener el arco, tensar, apuntar y soltar se convierte en una experiencia que ayuda a recuperar control y confianza, alejando el movimiento del miedo y la hipervigilancia.
‘Arquers contra el Càncer’: Un proyecto con recorrido más allá del premio
Más allá de los beneficios físicos, Arquers contra el càncer tiene un impacto profundo en el plano humano. Las participantes recuperan la sensación de capacidad, reducen el miedo al movimiento y dejan de relacionarse con su cuerpo únicamente desde la enfermedad.
El entorno de club favorece la creación de vínculos sociales, la integración y la salida del aislamiento que muchas mujeres experimentan tras el proceso oncológico. No se trata de hablar constantemente del cáncer, sino de compartir una actividad, un aprendizaje y un espacio común.
Por tanto, el tercer premio otorgado por la Fundació Dénia supone un impulso para la continuidad y consolidación del proyecto, pero Arquers contra el càncer mira más allá del reconocimiento.
Se trata de una iniciativa replicable, sostenible y con un enfoque claro: utilizar el deporte como herramienta de recuperación real, sin promesas milagrosas ni discursos épicos, poniendo en el centro a las personas y sus procesos.
Porque la recuperación después del cáncer no siempre consiste en volver a ser la de antes, sino en volver a sentirse capaz, autónoma y en movimiento.